La Estella-Lizarra de Maeztu… y la de hoy

La Estella-Lizarra de Maeztu… y la de hoy

Nuestro pintor, Gustavo de Maeztu, llegó a Estella-Lizarra en mayo de 1936. Vino para pasar el verano junto a su madre, Juana Whitney, pero el inicio de la Guerra Civil hizo que instalara su residencia definitiva en la ciudad del Ega. Dejó tal impronta en sus gentes que, el 4 de febrero de 1947, tres días antes de morir, el Ayuntamiento le concedió el título de Hijo Adoptivo de la ciudad.

Cada semana echamos la vista atrás para recordar cómo eran los rincones de esa Estella en la que vivió Maeztu, de la mano de fotografías antiguas pertenecientes al archivo de Joaquín Ansorena.

 

Parroquia de San Juan Bautista

En su origen, la parroquia de San Juan Bautista era una iglesia románica, construida en el siglo XII. Pero en el XIV se reformó y se reconstruyó la portada sur con un estilo gótico. Siglos más tarde, en 1846, cayó una de las torres, llevándose la fachada y la bóveda central, por lo que la portada que hoy conocemos responde a una construcción neoclásica.

Las fotografías están tomadas desde uno de los porches en los que se concentra la actividad hostelera de Estella-Lizarra.

 

Claustro de San Pedro de la Rúa

La iglesia de San Pedro de la Rúa, el templo mayor de la ciudad de Estella-Lizarra, cuenta con uno de los claustros con más riqueza escultórica del románico tardío navarro. Construido en el siglo XII (en torno al año 1170), actualmente solo se conservan las galerías norte y oeste que se ven en las imágenes, puesto que las otras dos fueron catapultadas cuando Felipe II ordenó destruir el castillo de Zalatambor en 1572.

Las alas están sostenidas por arquerías sencillas de medio punto sobre columnas cuyos capiteles contienen motivos iconográficos del Camino de Santiago, así como temas vegetales y animales. En concreto, en el ala norte predominan las escenas de santos y la vida de Cristo, mientras que en la galería oeste se esculpieron motivos vegetales y seres fantásticos, como arpías.

Uno de los mayores atractivos del conjunto reside en cuatro columnas torsas entrelazadas en las que se apoya la arquería central, una estructura que también podemos encontrar en Santo Domingo de Silos y en El Burgo de Osma.

Avenida de San Francisco – calle de Sancho el Fuerte

La vía que une el paseo de Los Llanos con el ayuntamiento de Estella-Lizarra bordeando el río Ega no siempre ha recibido la misma denominación. Antes era la avenida de San Francisco, mientras que ahora la conocemos como calle de Sancho el Fuerte. En la primera imagen podemos apreciar cómo era el aspecto que tenía en las primeras décadas del siglo XX, y en la segunda como la conocemos hoy.

 

Orillas del río Ega desde el puente del Azucarero o puente de San Martín

De origen medieval aunque con muchas transformaciones posteriores, el puente del Azucarero o puente de San Martín desde el que están tomadas las dos fotografías no solo es testigo del paso del río Ega, sino también del fluir continuo de una ciudad con mucha historia y patrimonio. Este puente es una de las construcciones que actúan de nexo entre el casco antiguo y lo más nuevo de Estella-Lizarra.

 

Iglesia de San Pedro de Lizarra y barrio de Lizarra

Se puede decir que el barrio de Lizarra es el origen de la ciudad del Ega. En él se estableció el primer asentamiento vascón de la zona y, posteriormente, el poblado medieval más antiguo. Allí, por lo tanto, se erigió uno de los primeros templos cristianos de Estella: la iglesia de San Pedro de Lizarra, cuya alta torre se aprecia en estas imágenes.

Su origen data del siglo XII, aunque, debido a las múltiples reformas que sufrió, su apariencia no parece tan antigua. De hecho, el ábside es del siglo XIV, gótico; y la torre-campanario se alzó en el siglo XVIII, de estilo barroco. En el ábside conserva su parte gótica (s. XVI).

Uno de los elementos de mayor valor se encuentra en la fachada sur de la iglesia, donde está encastrada una estela funeraria romana.

Actualmente no es posible visitar el interior por el estado de abandono y ruina.

 

Ayuntamiento y plazoleta de San Francisco de Asís

Los carros tirados por caballos dieron paso a los vehículos motorizados, y la calzada es hoy más estrecha por la terraza del bar El Che. En las imágenes, sin embargo, vemos que poco han cambiado las fachadas de los edificios que se alzan a la derecha y la casa consistorial a la izquierda. Este triángulo ha recibido diversas denominaciones a lo largo de la historia: primero, plazoleta de los Huertos; después, de la Fruta; y, desde hace unas décadas, es la plazoleta de San Francisco de Asís.

Cada Viernes de Gigantes, los estelleses (o estellicas) se reúnen a las 12.00 del mediodía bajo el balcón consistorial, en el inicio del paseo de la Inmaculada —conocido también como ‘el andén’— para dar comienzo a las fiestas patronales de Estella-Lizarra con el estallido del cohete.

El actual ayuntamiento se construyó a comienzos del siglo XX, con un estilo ecléctico, sobre el solar donde se encontraba el antiguo convento de San Francisco, fundado por el rey Teobaldo II. El edificio religioso se convirtió en un fuerte militar durante la Tercera Guerra Carlista. Arruinado y quemado por las minas, sobre el terreno se levantó lo que primero fueron las escuelas municipales y, hoy, ayuntamiento.

La Rúa y el Palacio de los San Cristóbal o Casa de Cultura Fray Diego

La calle de La Rúa, en su origen ‘rúa mayor de las tiendas’, fue matriz de la vida social y económica de Estella-Lizarra durante muchos siglos. Por ello, la mayor parte de los edificios históricos más importantes de la ciudad se sitúan aquí, como la actual Casa de Cultura Fray Diego, antiguo Palacio de los San Cristóbal. De estilo plateresco, data del siglo XVI. Allí nació Diego Ballestero de San Cristóbal y Cruzat (Estella, 1524 – Salamanca, 1578), franciscano, teólogo, humanista y escritor ascético del Renacimiento.

La fachada del palacio, la arquitectura de su patio interior y los elementos escultóricos que ornamentan capiteles, pilastras, ventanas, ménsulas, etc. parecen que son incorruptos al tiempo.

 

 

Basílica de Nuestra Señora del Puy

El tiempo ha sido imparable en uno de los enclaves más significativos para los estelleses: la basílica de Nuestra Señora del Puy.

Su historia comienza en torno al año 1085, cuando —dice la tradición— unos pastores de Abárzuza descubrieron en una cueva de este alto iluminada por las estrellas la imagen de la Virgen con el niño, y el rey Sancho Ramírez mandó levantar una ermita en su honor. Esta pequeña construcción fue sustituida, siglos después, por una iglesia barroca. Es la que corresponde a la fotografía antigua y de la que hoy se conserva el atrio de acceso.

El actual templo, un edificio moderno de estilo neogótico con la estrella de ocho puntas de la ciudad como elemento principal, fue diseñado por el arquitecto navarro Víctor Eúsa y se construyó entre 1929 y 1951.

Como se ve en las fotografías, el tiempo tampoco pasa en vano para la explanada desde la que se puede disfrutar de una visión panorámica de la ciudad monumental de Estella-Lizarra. De esa imagen de la Virgen que en 1909 donaron los estelleses residentes en Argentina ya no queda rastro alguno. En el pedestal de la talla podía leerse: “Recuerdo de la colonia argentina y otros devotos en la República Argentina a Ntra. Sra. del Puy. 1909”. Y tampoco queda nada de la pequeña fuente que se instaló unas décadas después a sus pies. El 8 de febrero de 1996, un fuerte viento tumbó los árboles que rodeaban la figura, provocando su derribo.

Museo: Palacio de los Reyes de Navarra

El edificio que alberga el museo corresponde al Palacio de los Reyes de Navarra, también conocido como Palacio de los Duques de Granada de Ega, y es la mayor muestra del románico civil (siglo XII) de la Comunidad foral. Desde mediados del XIX hasta 1951 se transformó en cárcel del Partido Judicial de la ciudad. En 1991 se acondicionó como Museo Gustavo de Maeztu.