La Estella-Lizarra de Maeztu… y la de hoy

La Estella-Lizarra de Maeztu… y la de hoy

Nuestro pintor, Gustavo de Maeztu, llegó a Estella-Lizarra en mayo de 1936. Vino para pasar el verano junto a su madre, Juana Whitney, pero el inicio de la Guerra Civil hizo que instalara su residencia definitiva en la ciudad del Ega. Dejó tal impronta en sus gentes que, el 4 de febrero de 1947, tres días antes de morir, el Ayuntamiento le concedió el título de Hijo Adoptivo de la ciudad.

Cada semana echamos la vista atrás para recordar cómo eran los rincones de esa Estella en la que vivió Maeztu, de la mano de fotografías antiguas pertenecientes al archivo de Joaquín Ansorena.

 

Trasera del museo o Palacio de los Reyes de Navarra

El mismo lugar que ocupa hoy la Oficina de Rehabilitación de Viviendas y Edificios (ORVE) de Tierra Estella fue desde el siglo XIX hasta mediados del XX la entrada a la Audiencia y Correccional de la ciudad. Aunque algunos cambios arquitectónicos de la fachada y del interior son evidentes, todavía se conserva el pórtico de entrada. Su ubicación en la trasera del edificio que ahora alberga el Museo Gustavo de Maeztu no es casual, puesto que el Palacio de los Reyes de Navarra una construcción civil románica del siglo XII fue la cárcel del Partido Judicial de Estella-Lizarra entre la segunda mitad del siglo XIX y 1951.

 

Paseo de Los Llanos

El barrio de San Juan de Estella-Lizarra fue el último en incorporarse al entramado urbano. Se situaba en la zona denominada ‘el parral del rey’, que fue elegida para la implantación de tres conventos (San Benito, Santa Clara y San Francisco), un palacio real y un molino. Y el resto del espacio, se dedicó a huertas y cultivo de cereal, olivo y vid. En cuanto al sendero, a finales del siglo XVI se ordenó adecentar una de las sendas que discurría junto al río y se plantaron árboles (hoy, son nueve las variedades). A partir de entonces, hacia 1560-1580, se llamará Los Llanos y será, además, un lugar de esparcimiento y ocio para vecinos y visitantes.

La reforma de algunos conventos y el derribo o el cambio de uso de otros configuraron el emplazamiento actual. A principios del siglo XX, se levantó el convento de Escolapios, que hoy ocupa la Lizarra Ikastola. En 1923, se construyó el Ensanche de Los Llanos (entre el paseo de la Inmaculada y la futura línea de ferrocarril). Y en 1927, se creó la estación de tren para el Ferrocarril Vasco-Navarro, hoy estación de autobuses.

 

Vista de la calle Mayor desde la calle Zapatería

 

Ribera de curtidores desde el puente de la Cárcel

Hace unos meses, la asociación de vecinos del barrio de San Miguel de Estella-Lizarra recuperó una pequeña porción de la historia de la ciudad: reconstruyeron las losas -hoy convertidas en paseo- de las orillas del río Ega donde los curtidores trabajaban las pieles, una estampa que se contempla en ambas fotografías.

El punto desde donde están tomadas las imágenes corresponde al puente de la Cárcel, comúnmente llamado por los lugareños ‘puente picudo’ y conocido en la Edad Media como ‘puente de las Berças’. La estructura original se sustentaba sobre un arco de medio punto del siglo XII de estilo románico. En 1873, durante la segunda guerra carlista, el general liberal Ramón Nouvilas ordenó volarlo para dificultar la entrada de los carlistas en la ciudad. Fue reconstruido en los años 70 del siglo XX siguiendo los planos del arquitecto Pons Sorolla.

Su denominación como puente de la Cárcel se debe a que, durante un tiempo, la prisión de Estella-Lizarra se instaló junto a él.

 

Plaza de San Martín y fuente de ‘los chorros’ o de ‘la mona’

La plaza de San Martín era el centro neurálgico del burgo de San Martín (actual barrio de San Pedro de la Rúa), el más antiguo de Estella-Lizarra, datado en el siglo XII y habitado por los francos (hombres libres). Aunque construida posteriormente al nacimiento del burgo, en este punto se hacía buena parte de la vida social de la ciudad: aquí se abrieron tabernas y posadas.

El elemento central de la plaza es la fuente de ‘la mona’ o fuente de ‘los chorros’, una escultura renacentista  de la segunda mitad del siglo XVI en la que pueden contemplarse los escudos oficiales de la ciudad (con la estrella) y de Navarra (con las cadenas), y está rematada por una cabeza de león.

Antes alimentada por un manantial de Merkatondoa, fue de inspiración para crear otras fuentes de la zona.

 

Capilla, ayuntamiento, juzgado y oficina de turismo

A comienzos del verano, se inauguró la nueva oficina de turismo de Estella-Lizarra en uno de los edificios con más historia de la ciudad, una construcción que ha recibido a lo largo de la historia distintos usos institucionales.

Su origen puede remontarse hasta el siglo XII, cuando se instauró el burgo de San Martín (actual barrio de San Pedro de la Rúa), que pronto se convirtió en la zona más poblada y epicentro de la ciudad. Y allí, donde se alza este edificio, se levantó una capilla en honor a San Martín donde los fundadores de la localidad se reunían desde 1280 para decidir sobre los asuntos públicos.

De ese solar no se conserva nada, pero sobre él se volvió a edificar en el siglo XVIII una nueva estructura arquitectónica de estilo barroco con una fachada que todavía conserva dos escudos policromados de la ciudad. En esta nueva construcción se ubicó el ayuntamiento durante dos centurias, hasta que en el siglo XX albergó los antiguos juzgados. Desde junio de este año, este lugar emblemático puede visitarse como la sede de turismo de Estella-Lizarra.

 

De cuartel militar a comisaría, juzgados y mancomunidad

El de la primera imagen no fue el único cuartel militar de Estella – Lizarra. En 1876, tras la Tercera Guerra Carlista, con el fin de evitar nuevos alzamientos, se estableció una unidad de infantería en el antiguo convento de La Merced. El deterioro del edificio obligó al Ayuntamiento a buscar otro emplazamiento, y lo encontró en la entonces Casa de los Hornos y los solares anejos, en la calle de Bell-Viste. El proyecto de edificación de este último cuartel de la Guardia Civil y casa de los sargentos data de 1903, y el inicio de las obras, de 1906. Unas décadas después, se bautiza como ‘Cuartel de Infantería Marqués de Estella’, en honor al general Fernando Primo de Rivera y Sobremonte (tío del dictador Miguel Primo de Rivera) por el título que le otorgó Alfonso XIII por haber tomado la ciudad a las tropas carlistas en 1876.

En 1993, el último batallón que se alojaba en el cuartel se despide del edificio y, a los pocos años, parte de la estructura es okupada por unos jóvenes bajo el nombre de Gazte Asanblada. En 2002, tiene lugar la demolición de todo el terreno, sobre el cual se crearon las actuales dependencias de la Policía Foral de Estella-Lizarra, los juzgados y la sede de la Mancomunidad de Montejurra.

Parroquia de San Juan Bautista

En su origen, la parroquia de San Juan Bautista era una iglesia románica, construida en el siglo XII. Pero en el XIV se reformó y se reconstruyó la portada sur con un estilo gótico. Siglos más tarde, en 1846, cayó una de las torres, llevándose la fachada y la bóveda central, por lo que la portada que hoy conocemos responde a una construcción neoclásica.

Las fotografías están tomadas desde uno de los porches en los que se concentra la actividad hostelera de Estella-Lizarra.

 

Claustro de San Pedro de la Rúa

La iglesia de San Pedro de la Rúa, el templo mayor de la ciudad de Estella-Lizarra, cuenta con uno de los claustros con más riqueza escultórica del románico tardío navarro. Construido en el siglo XII (en torno al año 1170), actualmente solo se conservan las galerías norte y oeste que se ven en las imágenes, puesto que las otras dos fueron catapultadas cuando Felipe II ordenó destruir el castillo de Zalatambor en 1572.

Las alas están sostenidas por arquerías sencillas de medio punto sobre columnas cuyos capiteles contienen motivos iconográficos del Camino de Santiago, así como temas vegetales y animales. En concreto, en el ala norte predominan las escenas de santos y la vida de Cristo, mientras que en la galería oeste se esculpieron motivos vegetales y seres fantásticos, como arpías.

Uno de los mayores atractivos del conjunto reside en cuatro columnas torsas entrelazadas en las que se apoya la arquería central, una estructura que también podemos encontrar en Santo Domingo de Silos y en El Burgo de Osma.

Avenida de San Francisco – calle de Sancho el Fuerte

La vía que une el paseo de Los Llanos con el ayuntamiento de Estella-Lizarra bordeando el río Ega no siempre ha recibido la misma denominación. Antes era la avenida de San Francisco, mientras que ahora la conocemos como calle de Sancho el Fuerte. En la primera imagen podemos apreciar cómo era el aspecto que tenía en las primeras décadas del siglo XX, y en la segunda como la conocemos hoy.

 

Orillas del río Ega desde el puente del Azucarero o puente de San Martín

De origen medieval aunque con muchas transformaciones posteriores, el puente del Azucarero o puente de San Martín desde el que están tomadas las dos fotografías no solo es testigo del paso del río Ega, sino también del fluir continuo de una ciudad con mucha historia y patrimonio. Este puente es una de las construcciones que actúan de nexo entre el casco antiguo y lo más nuevo de Estella-Lizarra.

 

Iglesia de San Pedro de Lizarra y barrio de Lizarra

Se puede decir que el barrio de Lizarra es el origen de la ciudad del Ega. En él se estableció el primer asentamiento vascón de la zona y, posteriormente, el poblado medieval más antiguo. Allí, por lo tanto, se erigió uno de los primeros templos cristianos de Estella: la iglesia de San Pedro de Lizarra, cuya alta torre se aprecia en estas imágenes.

Su origen data del siglo XII, aunque, debido a las múltiples reformas que sufrió, su apariencia no parece tan antigua. De hecho, el ábside es del siglo XIV, gótico; y la torre-campanario se alzó en el siglo XVIII, de estilo barroco. En el ábside conserva su parte gótica (s. XVI).

Uno de los elementos de mayor valor se encuentra en la fachada sur de la iglesia, donde está encastrada una estela funeraria romana.

Actualmente no es posible visitar el interior por el estado de abandono y ruina.

 

Ayuntamiento y plazoleta de San Francisco de Asís

Los carros tirados por caballos dieron paso a los vehículos motorizados, y la calzada es hoy más estrecha por la terraza del bar El Che. En las imágenes, sin embargo, vemos que poco han cambiado las fachadas de los edificios que se alzan a la derecha y la casa consistorial a la izquierda. Este triángulo ha recibido diversas denominaciones a lo largo de la historia: primero, plazoleta de los Huertos; después, de la Fruta; y, desde hace unas décadas, es la plazoleta de San Francisco de Asís.

Cada Viernes de Gigantes, los estelleses (o estellicas) se reúnen a las 12.00 del mediodía bajo el balcón consistorial, en el inicio del paseo de la Inmaculada —conocido también como ‘el andén’— para dar comienzo a las fiestas patronales de Estella-Lizarra con el estallido del cohete.

El actual ayuntamiento se construyó a comienzos del siglo XX, con un estilo ecléctico, sobre el solar donde se encontraba el antiguo convento de San Francisco, fundado por el rey Teobaldo II. El edificio religioso se convirtió en un fuerte militar durante la Tercera Guerra Carlista. Arruinado y quemado por las minas, sobre el terreno se levantó lo que primero fueron las escuelas municipales y, hoy, ayuntamiento.

La Rúa y el Palacio de los San Cristóbal o Casa de Cultura Fray Diego

La calle de La Rúa, en su origen ‘rúa mayor de las tiendas’, fue matriz de la vida social y económica de Estella-Lizarra durante muchos siglos. Por ello, la mayor parte de los edificios históricos más importantes de la ciudad se sitúan aquí, como la actual Casa de Cultura Fray Diego, antiguo Palacio de los San Cristóbal. De estilo plateresco, data del siglo XVI. Allí nació Diego Ballestero de San Cristóbal y Cruzat (Estella, 1524 – Salamanca, 1578), franciscano, teólogo, humanista y escritor ascético del Renacimiento.

La fachada del palacio, la arquitectura de su patio interior y los elementos escultóricos que ornamentan capiteles, pilastras, ventanas, ménsulas, etc. parecen que son incorruptos al tiempo.

 

 

Basílica de Nuestra Señora del Puy

El tiempo ha sido imparable en uno de los enclaves más significativos para los estelleses: la basílica de Nuestra Señora del Puy.

Su historia comienza en torno al año 1085, cuando —dice la tradición— unos pastores de Abárzuza descubrieron en una cueva de este alto iluminada por las estrellas la imagen de la Virgen con el niño, y el rey Sancho Ramírez mandó levantar una ermita en su honor. Esta pequeña construcción fue sustituida, siglos después, por una iglesia barroca. Es la que corresponde a la fotografía antigua y de la que hoy se conserva el atrio de acceso.

El actual templo, un edificio moderno de estilo neogótico con la estrella de ocho puntas de la ciudad como elemento principal, fue diseñado por el arquitecto navarro Víctor Eúsa y se construyó entre 1929 y 1951.

Como se ve en las fotografías, el tiempo tampoco pasa en vano para la explanada desde la que se puede disfrutar de una visión panorámica de la ciudad monumental de Estella-Lizarra. De esa imagen de la Virgen que en 1909 donaron los estelleses residentes en Argentina ya no queda rastro alguno. En el pedestal de la talla podía leerse: “Recuerdo de la colonia argentina y otros devotos en la República Argentina a Ntra. Sra. del Puy. 1909”. Y tampoco queda nada de la pequeña fuente que se instaló unas décadas después a sus pies. El 8 de febrero de 1996, un fuerte viento tumbó los árboles que rodeaban la figura, provocando su derribo.

Museo: Palacio de los Reyes de Navarra

El edificio que alberga el museo corresponde al Palacio de los Reyes de Navarra, también conocido como Palacio de los Duques de Granada de Ega, y es la mayor muestra del románico civil (siglo XII) de la Comunidad foral. Desde mediados del XIX hasta 1951 se transformó en cárcel del Partido Judicial de la ciudad. En 1991 se acondicionó como Museo Gustavo de Maeztu.