Fondo pictórico

La colección permanente

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Interior

Nº de inventario: 526


Tema: ABSTRACCIÓN.
Técnica: Pintura
Fecha: 1996
Medidas: 150 X 160 cm

DESCRIPCIÓN

Cardarelli, mediante
juegos de color, en los que las pinturas fluyen en el equilibrio del plano,
desarrolla su percepción de materializar de una forma tangible esa búsqueda de
la belleza más inmediata que dan los colores, las formas y los equilibrios de
las mismas. Resulta un juego y una quimera, ya que él es consciente de que la
belleza es inalcanzable, relativa, y que los universos de belleza son
discutibles. Desde esta actitud preciosista se enfrenta al diálogo con la forma,
desde su propia obra y pensamiento existencialista.

 

Asimismo esa búsqueda
inalcanzable de la belleza sublime, ese trabajo de Sísifo, le ha abocado desde
siempre en su trayectoria a trabajar con los espejos. En ese rastreo por toparse
con la belleza Cardarelli ha dado -no podía ser de otra manera- con el espejo,
objeto precioso, barómetro de bellezas y vanidades. En él queda reflejada la
belleza de todo cuanto se coloca frente a él, incluso de forma sesgada, y de
modo muy especial la belleza humana, que interesa a Cardarelli de modo especial.
Para él un espejo es en cierta manera el medidor de la belleza: cada persona
verá reflejada en él la belleza que expone de sí misma, la que quiera ver en su
propia persona. En este viaje al interior de cada uno Cardarelli se muestra
atento con el espectador y en un gesto de generosidad y empatía pinta con
colores y abstracciones pictóricas provenientes de su particular universo de
creador, los espejos para que quien se autocontempla en él se vea siempre
inmerso en una radiante primavera, colorista y alegre.

 

Sus obras son, como
dice Juan Manuel Bonet, magníficas interpretaciones de una belleza sofisticada,
y conocedora al límite de su todo su desarrollo y psicología.

 

Sus obras son un
remanso de paz, un puente entre orillas adversas, una pócima sanadora,
contemplar las obras de Jorge Cardarelli, es como estar raptado en un jardín
zen, escribe en su libro ¿Somos Humanos o somos bailarines?, el crítico Fernando
Francés.

 

Siguiendo por estos
mismos caminos de rareza estética, de frágiles y ensimismados mundos zen,
Cardarelli, realiza esculturas: se trata de figuras orientales en porcelana,
manipuladas, y deformadas, pintadas y redefinidas, que forman parte de este
universo particular de entendimiento de la estética oriental entendida por un
artista de occidente. Una vez más hay en ellas un deleite y una recreación de
formas orientales, delicadas, sutiles, femeninas, enigmáticas, en contraste con
la fuerza de sus pinturas, el choque de fuerza es brutal. Lo delicado y lo
fuerte, un odio y amo, un desequilibrio dialogando con lo enigmático de las
formas. "alcanza el vacío y el vacío es forma, alcanza la forma, y la forma no
es permanente. El vacío y la forma no son míos..." Escribe el artista en su
libro Somos humanos o somos bailarines.

 eN ESTA obra  hay un minimalismo, una desnudez de artificios, en los que la pura pintura va
creando belleza a su paso sobre la superficie lacada. Obras que remiten a las
vanguardias del expresionismo abstracto americano redefinidas, y vinculadas
siempre –por ese gesto minimalista, por ese soplo vital llamado Qi a una
reflexión oriental, del mundo de los maestros calígrafos zen de China y Japón

 

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