M u s e o    G u s t a v o   d e   M a e z t u 
 
 
                       
 
BIOGRAFÍA
 
 Su espíritu emprendedor  Pag.  1 2 3 4 5 

De vuelta en Bilbao, durante el invierno, reanudaron las tertulias del Arriaga, donde junto a Gustavo y los Arrúe, se reunían diariamente Laureano Marcaida y algunos pocos más contertulios por la noche. Era su tertulia, una peña discreta que pasaba inadvertida en el mare mágnum del populoso establecimiento. Si algo anormal se producía en ella despertando la curiosidad de los demás, el culpable era Gustavo de Maeztu.

Gustavo era el alma de esta tertulia, vertiendo paradojas sorprendentes o proyectos extraordinarios. Y más de uno de estos proyectos estuvieron a punto de hacerse realidad. Otros no se llevaron a cabo por el inconveniente insuperable del dinero. Uno de los que prosperó, fue el de montar una fábrica de jabón movida a brazo. La especialidad de la casa sería el jabón ordinario. Conseguido un manual para fabricar jabón y con los ingredientes precisos para obtener la popular y cotidiana pasta, se trasladaron a un amplio y oscuro desván de una casa del Ensanche.