Arantzazu Martínez

Arantzazu Martínez

Arantzazu Martínez. Exposiciones Museo Gustavo de Maeztu

Arantzazu Martínez. Exposiciones Museo Gustavo de Maeztu

No sólo la pintura realista es difícil, la pintura es difícil, también la realidad es difícil de entender. Quizás la Pintura nos ayude a comprenderla y amarla. Pero nos movemos en términos esquivos. La Pintura, que ha sucumbido y renacido infinidad de veces, con nuevas propuestas, renovados ímpetus y también fórmulas conocidas, cada vez es más difícil definirla y nuevamente nos sumerge más hondamente en su infinita profundidad… pero esto no es nada si lo comparamos con la realidad. Pero, ¿de qué realidad estamos hablando? ¿O nos referimos a la apariencia, al aspecto, lo visual, a lo epidérmico? Pero, ¿cómo nos acercamos a ella?¿Qué nos interesa de ella? Demasiadas preguntas y pocas respuestas. ¿Acaso la Pintura es una respuesta? ¿Podemos desde su ejercicio conocer más y mejor nuestra realidad, lo que vemos, lo que sentimos, lo que apreciamos?

Siempre he entendido la Pintura como una manera, un sistema de análisis de la realidad, una herramienta que nos sirve para prestar atención, para abrir nuestra mirada, para llegar más lejos, más hondo, tanto para conocer el exterior, como para conocernos también a nosotros mismos. Basta poner interés en una cosa para volverla interesante. Para eso, tenemos que aprender a mirar, no sólo a pintar. Pero la pintura nos enseña a mirar, no importa qué tipo de pintura, realista o surrealista, expresionista o neoplasticista, moderna o postmoderna, actual o antigua…

El valor de una pintura no está sólo en la mano de quien la trabaja, sino en la mirada, en la actitud de quien la contempla. Ello dependerá de las pequeñas puertas que dejemos abiertas. Se podrá bucear por esas capas inferiores, si realmente el trabajo dispone de fondo, seduce o atesora la energía suficiente para desplegarse ante las miradas. La mecánica y la síntesis necesaria para insinuar algo, lo suficientemente inconcluso, como para favorecer un diálogo entre lo que se ve y lo que creemos llegar a ver. Construir aquello “que no acaba de ser del todo”. Sugerir, suscitar, seducir…

Este es el trabajo del arte, de la pintura, y la esperanza de que algún día lo alcanzaremos…

 

Jesús Mari Lazkano

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