PROYECTO GLOBAL. LOS NOVIOS DE VOZMEDIANO.

El Museo Gustavo de Maeztu inicia un nuevo proyecto para mejorar la calidad de sus colecciones y el conocimiento de las obras que alberga el Museo. Se trata del Proyecto Global un esfuerzo de sistematizar, relacionar y contextualizar de manera individualizada y profunda cada una de las obras de la colección del Museo.

Queremos compartir algunas apreciaciones sobre una de las obras más importantes de nuestra colección: Los Novios de Vozmediano.

En este cuadro observamos una clara referencia a la manera de crear de Gustavo de Maeztu en el que destacando en su figuras la serenidad, quietud, estatismo, sobriedad en el gesto, contención en el sentimiento. Las figuras de un hombre y una mujer se sitúan en un paisaje compuesto de manera escenográfica, con cierta teatralidad con la que pretende resaltar el valor simbólico del hombre y mujer situados en primer plano. Evidentemente esa ubicación tan cercana al espectador sirve como elemento compositivo, es decir, de introducción a ese paisaje sereno, estático donde el paisaje siempre se asume como un telón de fondo en el que transcurre una escena llena de planteamientos literarios. Con una clara concepción muralista tras el hombre y la mujer contemplamos un río junto a una torada que en Maeztu es idea de bravura, detrás las ruinas de un castillo imagen de un pasado glorioso pero, también con una clara evocación romántica ya que la ruina casi está mimetizada con el mismo paisaje resaltando una idea panteísta de la naturaleza. Tras la presencia del castillo un paisaje de tonalidades vaporosas completan el escenario. Hay un sentimiento invariable de sosiego presidiendo los hondos paisajes de la Extremadura de Castilla en las faldas del mítico Moncayo, cargados de lírica desesperanza.
Hombres de serenidad reposada, estática, frente a la ligera sonrisa de las mujeres.

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Esta obra actualmente se ubica en la Sala Cuarta del Museo junto con su complemento la segunda variación del mismo tema.

Es una obra de plenitud en la producción maeztuniana, una pieza épica y lírica, dulce y rotunda, en la que Maeztu hace un guiño de complicidad al gran maestro Miguel Ángel, adentrándose en el juego rítmico y monumental en las formas sin olvidad que el color es una de las claves de su trabajo.

Maeztu estudia a los grandes, se adentra en el conocimiento del dibujo y logra alcanzar una cota de perfección formal difícil de igualar, lo que le convierte en uno de los mejores dibujantes de la pintura española del Siglo XX.

Gustavo de Maeztu expondrá esta magnífica obra a partir de 1915, con ella viajará a Londres y París y será tal la importancia que le concede que la guardará hasta su último suspiro en su taller de Estella.

José Francés.
1916. El Año Artístico.
Carp. 11. Doc. 35.

Exposición en LA TRIBUNA” 14 Lienzos y cuatro dibujos.
“Ha sido muchas cosas: torero, comediante, escritor de folletines, comisionista, poeta, inventor de artilugios maravillosos y poeta de líricas languideces. Pero siempre, siempre, por encima de todo, pintor. En el fondo, este desbordamiento de su vida no era más que la necesidad instintiva de ofrecerse espectáculos para futuros cuadros, estos cuadros que ya va creando para mayor gloria de la pintura española contemporánea.
Y no creáis que han sido precisos muchos años para tanta exuberancia vital y tanta exaltación artística. El autor de Las Samaritanas, El ciego de Calatañazor y Los Novios de Vozmediano…”.

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