JOHN DAWSON WATSON, LA FASCINACIÓN FORMAL.

Son muy escasos los datos con los que contamos sobre este fascinante artista, sin embargo, no podemos dejar de admirar la maestria de su trabajo pictórico.

James Dawson Watson estudió en la Escuela de Manchester de Escuelas de Diseño y la Academia Real. Desde que se estableció en Londres en 1860, trabajó como ilustrador y acuarelista siguiendo los pasos de su hermano-en-ley y también artista Myles Birket Foster. Colaboró ​​en revistas como buenas palabras y Sociedad de Londres , produjo una espléndida edición de El progreso del peregrino de la editorial Routledge George en 1861 y proporcionó diseños e ilustraciones para la antología Poesía Sagrada Inglés en 1862. En 1877, una retrospectiva de su trabajo se organizó en Manchester. Vivió en Conway en el norte de Gales, donde murió en 1892. –

La obra de Dawson no adentra en espacios de interior, en los que el preciosismo impera, pero también el gusto por lo delicado, refinado y sublime.

Lejos de provocar en nosotros el rechazo de lo excesivamente artificial, las obras de Dawson invaden nuestra sensibilidad, nos invitan a la melancolia, especialmente sus paisajes, románticos y encendidos. La pincelada suelta, arrebatada, contribuye a lograr que cada escena se convierta en un paisaje de la memoria, un lugar al que llegar cuando la noche nos recoge y soñamos con el absoluto.

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No es de estrañar que cuando Gustavo de Maeztu se adentra en el conocimiento de la pintura inglesa, la elegancia cosmopolita de Dawson le cautiva, y la magia arrebatada de sus paisajes quedará fijada en su retina para siempre.

Sirva este texto de recuerdo y pequeño homenaje desde el MUSEO GUSTAVO DE MAEZTU para este gran maestro.