Teatro y pintura: los personajes abandonan el lienzo

Cita

Marta Juániz y Miguel Munárriz como el pintor y su madre

Marta Juániz y Miguel Munárriz como el pintor y su madre

“Aprendí que los cuadros se pueden mirar de distintas maneras”, confiesa. Hace casi un año la actriz Marta Juániz impartió el taller infantil El retrato habla. El primer y el último día del curso, además, el actor, director y dramaturago Miguel Munárriz se transformó en Gustavo de Maeztu. El próximo miércoles día 1 la compañía dramática a la que ambos pertenecen, La Nave Teatro, representará dos obras de Munárriz como aperitivo a las fiestas de Estella. Ahora los actores recuerdan la experiencia con los niños y la pintura y desvelan lo que se cuece entre bambalinas al preparar su próxima función.

Marta Vidán 

Los actores posan en el Museo

Los actores posan en el Museo

 

Teatro y pintura, de la mano

Caracterizada de la madre de Gustavo de Maeztu -Juana Whitney- enseñó a los pequeños la obra del pintor. Más bien, matiza Marta, ellos fueron quienes le explicaron bastantes cosas a ella, pues muchos de los niños ya la conocían. Sin embargo, al verla disfrazada, algunos de los más pequeños creían que era un personaje salido de un cuadro. “Me levantaban las faldas y me decían: `¡Tienes piernas!´. A ciertas edades los niños mezclan fantasía y realidad, se lo creen todo, y eso que me habían visto antes vestida de calle. No se sabe dónde está el límite de la ficción”, comenta la actriz.

 

La estellesa resalta, además, que no hay una gran distancia entre el teatro y la pintura, pues “lo que plasma un lienzo es una historia o una visión, con unos personajes”. Así, acercó a sus alumnos a la creación de Maeztu a través del drama. Cada uno eligió un personaje de los cuadros del artista y montaron una pequeña obra que representaron en la última sesión del taller ante sus padres. Ese día recibieron la “visita” del propio pintor, encarnado por Miguel Munárriz.

Del museo al cine

Pum y Qué pelma de tío son las dos obras de Munárriz que el dramaturgo representará el miércoles en los cines Golem de Estella, junto a Marta Juániz, Miren Olazarán, Javier Hernández y Miguel Juániz. El pamplonés cuenta que en el teatro cada faceta tiene su placer. Aunque disfruta más como actor. Comenzó a escribir “por necesidad”, pues dirigía un grupo compuesto por diez mujeres y dos hombres, de manera que precisaban obras que se adaptaran a este elenco.

Los actores ensayando "Qué pelma de tío" el pasado sábado

Los actores ensayando "Qué pelma de tío" el pasado sábado

“El placer de escribir es muy grande. Decides qué le va a pasar al público en cada momento -relata el dramaturgo-, es sorprendente”. Matiza, además, que no se trata de divertir, sino de entretener al espectador. “Uno puede entretenerse lo mismo llorando que riendo”, aclara. Con las dos obras que ofrecerá en los Golem Munárriz ofrece una visión crítica de las fiestas a través de la ironía. “Son situaciones de chiste permanente”, explica.

Marta Juániz disfruta de su trabajo

¡Qué pelma de tío! es, en palabras del dramaturgo, una obra distinta, porque es “una coreografía”. Las canciones que habitualmente acompañan en las plazas de toros van sonando a lo largo de la media hora que dura la comedia. Es, además, una puesta en escena muy real. “Comemos y bebemos de verdad -apunta-. Y nos ensuciamos de verdad. La primera vez que la representamos la ropa tuvo que ir a la basura, pues se manchó de vino, guardamos el vestuario en una bolsa y fermentó”.

Después de su puesta en escena en Estella, Pum y ¡Qué pelma de tío! se representarán al menos seis veces más en otras localidades hasta octubre. Durante el último trimestre del año, además, La Nave Teatro ofrecerá El atribulado voto de la señá María, cuyo autor es también el pamplonés. Posteriormente volverán a Estella con Un cuento de Navidad. En el mes de diciembre se pondrán manos a la obra también con un especial sobre Debussy en el Teatro Gayarre.

Galería.

Aquí te dejamos más imágenes del taller (Yolanda Úriz) y de los ensayos de La Nave Teatro (Marta Vidán)

Pequeños artistas en el Museo

Segundo taller del verano. Los niños aprenden sobre Maeztu y se divierten con Yolanda Úriz. ¡No te pierdas las fotos!

Gustavo de Maeztu visto por los niños

Reportaje publicado en Diario de Navarra, 20 de julio de 2012

Marta Vidán

RefrescARTE el verano en Estella

Gustavo de Maeztu visto por los niños

El pintor Fermín Alvira (Pamplona, 1972) ha impartido por segundo año un taller a los niños de Estella en el Museo Gustavo de Maeztu. El pamplonés relata su visión del arte y lo enriquecedor que es trabajar dando clases, en especial con los pequeños.

“Tienen una mirada y una naturalidad que los hace libres de prejuicios. No buscan, por ejemplo, que su dibujo quede bonito y, sin embargo, logran una fuerza que a mí muchas veces me gustaría conseguir”. Así habla el pintor Fermín Alvira (Pamplona, 1972) sobre la relación de los más pequeños con el arte. El artista, que pasó siete años en Bellas Artes y cuenta con dos especialidades en el ámbito, conservación y pintura, impartió la semana pasada el taller Gustavo de Maeztu en 3D, al que, al igual que el año pasado, acudieron 15 niños de entre 6 y 10 años; e incluso hay alguno que ya había participado el verano anterior.

 

Trabajar en el Museo Gustavo de Maeztu es “un privilegio” para él. Para ellos, una experiencia divertida. “A casi todos los niños les gusta pintar”, comenta Alvira. Y resalta que el Maeztu es un espacio que facilita este tipo de actividades, que no sólo se encaminan al disfrute, sino que hace que se sientan valorados por sus dibujos y potencian su sensibilidad.

 

Los pequeños se acercaron a la obra del artista estellés a través de actividades muy peculiares: construyeron grandes dados con cartulinas y, en lugar de puntos, pintaron en él caras de los personajes de Maeztu. En otros ejercicios elaboraron los cuerpos de las figuras, pero dejaron un hueco para la cabeza y así pudieron ser ellos el rostro de los lienzos. Trabajaron, además, reinterpretando los cuadros a través de collages en los que plasmaron su propia versión de los cuadros.

 

Ver las obras de otros artistas con nuevos ojos es algo a lo que él mismo se ha dedicado. Alvira cuenta entre sus cuadros con trabajos como Poesía en torno a Vermeer o Poesía en torno a Velázquez. Valora este ejercicio como una forma de reflexionar sobre cómo se pintaría ahora algo que se elaboró en otras épocas. “Las cosas no tienen una sola mirada -comenta-, sino tantas como personas las miren. Eso es lo enriquecedor del arte, ese misterio”.

 

Ahora, sin embargo, se dedica a creaciones propias, sobre todo a plasmar escenas de la calle. “A mí me encanta la gente -explica-, y lacalle esun lugar de encuentro de personas de todo tipo. Siempre hay escenas sugerentes, energías que son diferentes en Nueva York, en Parmplona o en Madrid”. Alvira, pues, se dedica a pintar, como él mismo cuenta, lo que le motiva. En palabras de la directora del Gustavo de Maeztu, Camino Paredes Giraldo, el artista se acerca al paseante “con una visión romántica, y a través de esos personajes `robados´se adentra en la soledad”. Califica el actual estado de su obra como un “momento de nostalgia creativa”.

 

Pasión por los pequeños

La docencia no es una actividad marginal para el pintor. “Aprendí a pintar, pero aprendí sobre el arte cuando empecé a dar clases”, relata. Habitualmente complementa su creación con la enseñanza, casi siempre en Pamplona. Se trata de una actividad que no sólo le hace aprender en lo referente a aspectos técnicos, sino que le proporciona enriquecimiento humano. “Hay un contacto conla gente. Sino, el trabajo del artista en su estudio puede ser muy solitario”, explica.

 

Además, desde que su primera hija, Marina, nació el año pasado, comenta que le interesan otros temas; que en sus obras la figura humana ha cobrado un mayor protagonismo. “Mi pintura es ahora más libre, menos contenida. Me lo paso mejor”. Alvira es, pues, un artista que se divierte con lo que hace y que disfruta compartiendo su pasión a través con la enseñanza, más aún cuando sus alumnos son niños.

 

El Gustavo de Maeztu, además, iniciará su segundo taller de este verano el próximo martes 24. Hasta el viernes 27 estarán bajo la dirección de Yolanda Uriz, que les ayudará a identificar los distintos estilos pictóricos en la obra del artista estellés y a dar con elementos -imágenes, colores- que puedan asociar a otros cuadros. El último curso, impartido porla pintora Isabel SánchezGil, se desarrollará del 21 al 24 de agosto.

Artistas de pincel y pluma

“La importancia de Rafael Alberti como pintor aflora una vez que el tiempo ha situado su obra literaria en el lugar de honor que le tenía reservado, como a pocos poetas de este siglo”.

(María Asunción Mateo, segunda esposa de Alberti. “Con el pincel de la poesía”, prólogo de “A la pintura”)

 

El fondo de la colección de arte contemporáneo de la UPNA que actualmente se expone en el  Gustavo de Maeztu se inició con una pieza muy especial: en 1990 Rafael Alberti donó un dibujo al centro académico, como agradecimiento a la invitación que se le hizo a visitarlo. La obra, titulada Paloma, incluye una dedicatoria: “Para la Universidad Pública de Navarra”.

 

Rafael Alberti, "Paloma"

Rafael Alberti, "Paloma"

 

Aunque su faceta con las letras es la más conocida, el propio Alberti relataba que su amor por el pincel era anterior a su vocación de poeta:

 

“Yo desde muy chico, me sentí subyugado por la letras sueltas del alfabeto, por el abecedario, y luego, por la palabra escrita, pero no por su sonido, su significado, sino por su grafía, por la representación visual de las letras que componen cada palabra”.

 

“Yo nací para la pintura”, declaró. Su lado pintor como previo a la escritura sale a la luz, además, en algunas de sus poesías. La siguiente liricografía forma parte del libro homónimo (de 1945):

 

Alberti: "A la pintura"

Alberti: "A la pintura"

 

Otras de las obras poéticas del gaditano están dedicadas a pintores como Durero, Veronés, El Bosco, Rubens o Tiziano. Y también a colores, como hace en Verde, en Blanco o en Amarillo. Estos son algunos de los versos de Rojo:

 

Soy el primer color de la mañana

y el último del día [...]

Coágulo cuando ya

casi mi ser solidifico en negro.

 

Más allá de los colores, otros elementos relacionados con el lienzo protagonizan algunos de sus poemas: la perspectiva, la línea, el claroscuro, el desnudo… Gran parte de la obra lírica de Alberti no se comprende, entonces, sin tener en cuenta su actividad como pintor.

 

Salvador, escritor y cineasta

Pero el gaditano no es el único pintor-poeta de renombre: Salvador Dalí es autor, por ejemplo, de la novela Rostros oscuros (1944). La censura hizo que no se editara en España hasta 1952. De ella dijo que la escribió “porque la historia contemporánea ofrece un marco único para una novela que trate sobre el desarrollo y el conflicto de las grandes pasiones humanas”. La crítica resaltó la plasticidad de la obra. El diario The Observer, por ejemplo, la calificó como “un libro rebosante de inventiva visual”.

Detalle de "La persistencia de la memoria" (1931)

Detalle de "La persistencia de la memoria" (1931)

                            

El artista decía de sí mismo que era mejor escritor que pintor. En 1927 escribió en una carta a  García Lorca: “Los únicos poetas, los únicos que realmente realizamos poesía nueva somos los pintores”. Dalí se animó con distintos géneros literarios, pero comenzó con la lírica. En un poema, también de 1927, anticipa una de las figuras más características de sus cuadros: “un reloj de pulsera de manilla”.

El catalán, además, llegó a realizar, junto con Walt Disney un corto titulado Destino. La siguiente imagen es un boceto de la producción:

Boceto de "Destino"
Boceto de “Destino”

 Marta Vidán

Fermín Alvira: entre los clásicos y los niños

“Para ser verdaderamente modernos, es necesario regresar al principio de todas las cosas” (Octavio Paz). 

 

Esta parece haber sido la filosofía de Fermín Alvira (Bilbao, 1972). El pintor, afincado en Pamplona, dedicó una etapa de su obra a reinterpretar autores clásicos como Vermeer o Velázquez. Actualmente, sin embargo, las calles, el tiempo actual llaman más su atención. El artista impartió un taller a los niños de Estella la semana pasada, en el que los pequeños realizaron actividades en torno a los lienzos de Gustavo de Maeztu, como construir un gran dado de cartón cuyas caras estaban ocupadas por rostros de sus pinturas.

 

Poesía en torno a Velázquez 

Pero también ellos se sumaron al “reciclaje” de obras ya creadas, plasmando su propia visión de los cuadros a través de collages, pues volver la vista atrás a la creación que precede a las producciones actuales, en palabras de Alvira, responde a la propia naturaleza del arte: “Las cosas no tienen una sola mirada, sino un misterio que hace que tengan tantos puntos de vista como personas las miren”. Para la directora del museo, Camino Paredes, significa conectar el presente con la tradición artística más valiosa

¿Se puede leer en las obras de cada artista? Es factible trazar un hilo conductor entre la realidad que percibimos y las evocaciones que nos confiesan aquellos que han realizado una creación plástica desde la posición de activista en este siglo XXI? Desde la noche de los tiempos, las imágenes se han adueñado de la memoria colectiva de los artistas, estas nunca han dejado de cumplir con su vocación que no es otra que la de transformar el instante en eternidad, tanto cuando están plasmadas en un lienzo como cuando se fijan en el duro soporte que da forma a la escultura.

 

Poesía en torno a Vermeer

 

Cada obra guarda una historia, unas veces estas son absolutamente crípticas, otras sencillamente ilegibles, aunque en muchas ocasiones, cada obra nos anima a penetrar en ellas, dándonos pistas, huellas por las que surcar el camino hacia su comprensión y disfrute. Desde Van Gogh, a Caravaggio, desde Cezanne a Picasso, desde Piero Della Francesca a Veronés, cada obra nos transporta, nos despierta a un mundo de imágenes, a través de las cuales podemos percibir vivencias, referencias religiosas, literarias, vínculos y nexos entre obras maestras y artistas menos conocidos, adentrándonos en tradiciones iconográficas que nos reconfortan y explican.

 

Todo en definitiva es un hacer hacia la articulación de una gran obra. Tenemos que saber acercarnos a las obras de arte, a los artistas que las configuran y sueñan, tenemos en definitiva que atrevernos a tener una visión de cada obra, a proyectar en ella y a recibir sentimientos y evocaciones, a tomar la medida de cada universo, ese que sólo obtenemos si miramos desde la óptica del conocimiento y la interacción.

 

Los niños en la inauguración del taller

 

La de este año no ha sido la primera experiencia de Fermín Alvira con la enseñanza, pues es gran parte de su trabajo que, como él comenta, compensa la soledad del trabajo de estudio. Habitualmente da clases en Pamplona y confiesa que la docencia ha sido su mayor fuente de conocimiento del arte. Tampoco ha sido su estreno en los talleres del Gustavo de Maeztu, pues el año pasado ya los impartió. Y el contacto con los niños es un añadido para él, que observa en los pequeños “una mirada y naturaleza libre de de prejuicios”. Además, el año pasado fue padre, algo que ha hecho a su pintura “menos contenida, azarosa, divertida”. En la actualidad, precisamente, ha decidido centrarse en la figura humana, cada vez más presente en sus obras, en las escenas de calle, que le atrae por ser “un lugar de encuentro de gente de todo tipo”.

 El sentido de la vida

Asombro y delicadeza

Alvira, tal como relataba Camino Paredes en el artículo publicado en Diario de Navarra el 13 de abril del año pasado, titulado Fermín Alvira, la nostalgia recorrida, es un artista “delicado”, cuyas obras están “muy meditadas, hay mucha investigación y observación en ellas”. Es un “hombre suave”, continúa Paredes, con una gran capacidad de asombro. “Todo me impacta, me interesa, me gusta”, relata él mismo. Es, por eso, un pintor cuya atención se despierta tanto con los grandes referentes artísticos como por las situaciones cotidianas actuales, dentro y fuera de las aulas.

Marta Vidán

La pintura navarra contemporánea se traslada a Estella

“Navarra es núcleo y punto de atención para quienes tienen interés en la pintura en España”

(Camino Paredes Giraldo, directora del Museo Gustavo de Maeztu)

El pintor Joaquín Ilundáin junto a Camino Paredes, que realizó una visita guiada como inauguración de la muestra

 

Desde ayer, 5 de julio, y hasta el 30 de septiembre, el Museo acoge veinticinco obras del fondo de arte contemporáneo de la Universidad Pública de Navarra. “Pintura y Universidad. Colección UPNA en su 25 aniversario” es una muestra formada en su mayoría por piezas de artistas navarros. La colección del centro académico nació con Paloma, una obra cuyo autor y donante fue el poeta y pintor Rafael Alberti.

Paloma (Rafael Alberti)

 

Claustro, del pamplonés Joaquín Ilundáin abre la exposición, que cuenta también con obras de pintores de tanto renombre como Pedro Salaberri, además de dos esculturas, una de Jorge  Oteiza y una obra de Antonio Eslava.

Claustro (Joaquín Ilundáin)

Navarra, un panorama pictórico brillante

Desde los años setenta, la Comunidad Foral fue abriéndose a las vanguardias. Esta selección es una oportunidad para reflexionar sobre la pintura navarra de las últimas décadas, referente para todos los interesados en el arte en España.

La exposición, aunque no abarca a todos los pintores de nuestra tierra, es representativa del entorno artístico navarro. Su estilo tiene una serie de rasgos comunes, entre los que resalta la alta formación y el dominio del pincel y un gran compromiso por la naturaleza.